AXA DCP

2023—hoy · seguros comerciales, multi-país

Contexto

Desde el verano de 2023 trabajo en un producto que parte de una pregunta incómoda para cualquier aseguradora: ¿y si, en vez de esperar a que algo salga mal, ayudamos a que no salga mal?

DCP (Digital Commercial Platform) es la respuesta de AXA a esa pregunta para sus clientes comerciales: grandes empresas expuestas a riesgos cada vez más difíciles de anticipar, ya sean climáticos, políticos o cibernéticos. La plataforma reúne a cuatro perfiles alrededor de una misma idea: clientes, brokers y, dentro de AXA, underwriters y risk consultants. La idea es que, si el cliente logra prevenir sus riesgos, ganan todos: AXA paga menos siniestros y el cliente evita que su operación se detenga.

Antes de DCP, esa gestión de riesgos estaba repartida entre herramientas que no se hablaban entre sí. La plataforma la centraliza y la conecta con dos piezas más: un marketplace de partners especializados en prevención y una capa de formación para que los equipos de riesgo del cliente entiendan a qué se enfrentan.

Rol y alcance

He pasado por varios roles desde que empezó el proyecto. Hoy soy Senior Product Designer en un equipo de diseño de cinco personas, dentro de un equipo más amplio con PMs, POs, QA y desarrollo front y back end, repartido entre Francia, España, Italia, Suiza e Inglaterra. Diseñamos para clientes que operan en todo el mundo.

Mi trabajo consiste en traducir la estrategia de negocio en algo que de verdad se pueda usar: desde cómo se siente navegar la plataforma hasta qué funcionalidades tiene sentido construir y por qué. Lideré la creación del sistema de diseño de DCP y hoy estoy centrado en llevar funcionalidades de IA agéntica al producto. Acompaño la investigación con usuarios, aunque no es mi responsabilidad directa.

El problema

En un slide, «construir una plataforma de gestión de riesgos» suena sencillo. El reto real fue otro: diseñar un mismo producto para audiencias que esperan cosas distintas de él, al mismo tiempo.

Un cliente comercial quiere entender su exposición al riesgo en términos que le sirvan para tomar decisiones de negocio. Un underwriter de AXA necesita evaluar ese mismo riesgo con la lógica de la aseguradora. Diseñar una experiencia que no le fallara a ninguno, sin que uno quedara subordinado al otro, es una tensión que no se resuelve una vez y ya: vuelve en cada decisión de producto.

A eso se suma la regulación. Los clientes operan en mercados de todo el mundo, cada uno con sus propias reglas, y cada funcionalidad nueva pasa inevitablemente por la misma pregunta: ¿es válida igual en una jurisdicción que en otra?

Proceso

Al principio funcionábamos con mentalidad de startup: probábamos varias direcciones a la vez sin tener claro cuál iba a generar valor real. Fue una etapa caótica, con mucho movimiento y poca certeza. En 2025 eso cambió y pasamos a una estrategia mucho más enfocada en un conjunto concreto de productos.

Lo que más me ha marcado del proceso no es una decisión de interfaz concreta, sino algo menos visible: gestionar las diferencias entre stakeholders sobre hacia dónde debía ir el producto. Cuando equipos de cinco países y varios perfiles de usuario tienen visiones distintas de qué es «lo correcto», alguien tiene que sostener el criterio centrado en el usuario frente a esas presiones. Buena parte de mi trabajo en DCP ha sido justamente eso, más que dibujar pantallas.

Resultado / impacto

Hoy DCP tiene clientes activos, y el cambio más claro es este: por primera vez, una empresa puede ver todos sus riesgos en un solo lugar en vez de perseguirlos entre plataformas sueltas. No es poco; es la razón de ser del producto, funcionando.

Aun así, no quiero contarlo como un final feliz, porque todavía no lo es. En el fondo, seguimos siendo una plataforma que muestra datos. El salto pendiente, en el que estoy metido ahora mismo, es pasar de mostrar información a proponer análisis y soluciones concretas. En paralelo seguimos trabajando la adopción: tener clientes no es lo mismo que tener clientes que ven el valor todos los días.

Aprendizaje

Si algo me llevo de estos años en DCP es que la alineación entre stakeholders no es el paso previo al diseño: es parte del diseño. En un producto que cruza audiencias con intereses distintos y clientes repartidos por mercados con marcos regulatorios propios, casi ninguna decisión se sostiene solo por ser «la más usable». También tiene que sostenerse frente a negocio, frente a compliance y frente a las distintas versiones de «así no se hace aquí» de cada mercado. Aprender a diseñar dentro de esa fricción, en vez de esperar a que desaparezca, ha sido lo más útil de todo el proyecto.

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Hablemos

¿Tu producto cumple con el negocio pero no con los usuarios, o al revés? Me interesa escucharlo.

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Juan Esteban Pérez / Senior Product Designer / © 2026